martes, 22 de abril de 2014

NO ME RENDIRE



Hoy se cumple un año desde que radiqué en Metrolinea el primer derecho de petición, por medio del cual solicité la verificación de la participación de los pequeños propietarios de buses dentro del Sistema Integrado de Transporte Masivo de Bucaramanga y su Área Metropolitana, tal y como se exige en las cláusulas compromisorias de la licitación y los contratos de operación (principio de la democratización de la propiedad).
En su momento, esa petición forzó a la gerencia de Metrolinea (como ente gestor) y a la dirección del AMB (como autoridad de transporte) a unir fuerzas en la investigación y futura conclusión sobre el cumplimiento de esta precisa participación.
Pero paso el tiempo… Y ni la señora Laura Cristina Gómez Ocampo, ni la  señora Consuelo Ordoñez de Rincón han podido resolver esta petición, que de hecho sea dicho, es de carácter rutinario, toda vez que el  contrato mismo establece que los operadores deben remitir anualmente a Metrolinea una certificación suscrita por el representante legal y por el revisor fiscal, en la cual conste la composición de la estructura societaria del concesionario, labor que además debió haberse confirmado por la interventoría.
Hoy después de muchas investigaciones, denuncias, tutelas, comités técnicos y legales, reuniones con el uno y el otro (entre estos el Alcalde de Bucaramanga), solo puedo concluir una cosa: se ha perdido el principio fundamental del funcionario público, ¡servir al público!
Mi impresión personal, la cual expongo con el debido respeto y sin caer  en el pecado de la generalización, es que la mayoría de estos funcionarios están al servicio pero de los contratistas. Utilizan todo su intelecto, su capital y sus asesores para buscar entre las tildes, las comas y los puntos de los contratos las razones que beneficien solo a los inversionistas privados y no al pueblo que tanto lo necesita.
Pero no me rendiré, seguiré adelante. No me importan los odios, los insultos, los enemigos, ni me importan las falsas denuncias interpuestas en mi contra. Seguiré firme en la defensa de los derechos que por propias razones le pertenecen a mi gente, a los propietarios, los cuales trabajaron y mantuvieron a sus familias durante más de 40 años, todo con el esfuerzo de una jornada trabajo que comenzaba a las 4 am prendiendo el bus y terminaba a las 10 pm apagándolo.
La torta que alimentaba a 2000 familias, hoy se la piensan repartir entre 10, máximo 15. Pero mañana será la de los taxistas, los placeros, los comerciantes, los publicistas, los constructores, los médicos y la de todos, ya que estos burócratas son como una plaga de langostas que se devoran todo a su paso.
A quién no le afecta el robo de la salud, el agro, las pensiones, las obras viales, las empresas de servicios públicos, etc., y para colmo, terminan adornando el postre con la cereza que le faltaba, pues no contentos con estas irregularidades acaban compensando los huecos fiscales con formulas político-económicas como la valorización, la sobretasa, el 4×1000, etc.
¡No más! Mi país no puede seguir siendo disfrutado por pocos y padecido por  muchos. Sin miedo y sin precio mi meta es: CERO CORRUPCIÓN.


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