martes, 21 de octubre de 2014

LA TORTURA


Fotografía de Vanguardia.com

Doña Amparo es una madre cabeza de familia, trabajadora incansable, que presta sus servicios como cajera en las instalaciones de Jumbo de la carrera 33 con calle 42.

Son las cinco y 25 de la mañana, el día esta lluvioso y doña Amparo ya va tarde para su trabajo, apresurada se toma su café y se despide de su hija Carmen, bautizada así en honor a su abuela.

- ¿A qué horas tiene que estar en Jumbo?
- A las siete.
- ¿Y por qué está tan afanada Doña Amparo? faltan 25 para las seis y hay tiempo suficiente para llegar.

Me mira directamente a los ojos con cara de caridad, me mira como si mentalmente me quisiera decir “pobrecito, no tiene idea de lo que nos espera”. Y realmente no sé qué me espera.

Doña Amparo es usuaria habitual de Metrolinea, de lunes a sábado debe cumplir con la rutina diaria de tomar el único transporte público que encuentra en servicio en su localidad. Metrolinea es el SITM (Sistema Integrado de Transporte Masivo de Bucaramanga y su Área Metropolitana, sin embargo, lo que sé, es que no es integrado, tampoco masivo y mucho menos está en toda el Área Metropolitana ¡Sagrado rostro!

En medio del agua caminamos cinco calles y llegamos al paradero del alimentador. Doña Amparo me indica que en la papelería que está al frente puedo recargar mi tarjeta – le digo que no tengo tarjeta – vuelve y me mira con la misma cara de caridad. Voy hasta la papelería (que milagrosamente abrió un poco más temprano hoy) y pregunto por una tarjeta para acceder al sistema. La señorita que atiende, y que con seguridad tiene más sueño que yo, me responde – aquí no tenemos tarjetas, solo las recargamos.

Entonces me jodí, hasta aquí llegue.

Doña Amparo con muchísima más cancha, que este insulso de la movilidad, me sugiere que utilicemos la tarjeta de ella, que se puede usar para varias personas, pero que nos descontaran tres viajes y no dos. Ya empezamos mal, por la derecha nos pegan la primera tumbada. Pero no importa, seguimos adelante con la tarjeta de doña Amparo.

El alimentador, que puede ser el (APD4 o APD5), se demoró siete minutos en aparecer, la ruta que seguimos, pasa por los barrios: Campo Verde, Palermo, la Argentina, y la Rioja, antes de coger por fin la autopista a Bucaramanga rumbo a la ´estación de transferencia´ de la “Españolita” (si se puede llamar estación a un lote polvoriento vigilado por dos vacas y un perro, que por raro que parezca, parece saciado hasta la coronilla de lo regordete). Antes de aterrizar en la súper estación de la “Españolita” nos damos una pasadita por el barrio Quinta Granada y el ICP.

Han transcurrido 21 minutos desde que nos montamos en el alimentador, suficiente tiempo para analizar las caras de todos estos guerreros de la vida, que hacen de su automatismo una situación tolerable.

Me levanto, Metrolinea, trabajo, Metrolinea, me duermo. Me levanto, Metrolinea, trabajo, Metrolinea, me duermo. Y así sucesivamente.

Seguido hacemos el proceso de transbordo, un puente mal dimensionado, como todo lo que tiene que ver con este sistema, nos hace aún más largo el tiempo de recorrido. ¿Les comenté, que sigue lloviendo?

- Doña Amparo ¿y ahora qué hacemos?
- Esperamos por el P8 (se refiere al bus pre troncal que nos llevará hasta cabecera).
- Son las seis y dos, vamos bien.
- No hijo, vamos tarde.

No la entendí.

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Un SITM está basado en la implementación de corredores troncales especializados, en su mayoría dotados de carriles para uso exclusivo del sistema a través de la circulación de vehículos de transporte público masivo, los cuales se integran operativamente con rutas alimentadoras que tendrán por objeto mejorar sustancialmente el tiempo de recorrido, la cobertura, la calidad y la seguridad del sistema.

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En la “Españolita” al rayo del sol, pero con agua, (suena utópico), esperamos durante 19 minutos más, hasta que al ansiado P8, le dio por de pasar.

- Doña Amparo, pero en ese bus no cabe un alfiler.
- Fernando móntese como pueda, sino, nos toca esperar otros 20 minutos y no puedo, llego tarde.

A la una, a las dos y a las tres. Con mucha fuerza pero con el cuidado de no herir a nadie, logro encajar primero un brazo y luego el otro, una pierna y luego la otra, estoy dentro. Me siento aliviado. Incluso, alcancé a pensar que la puerta me iba a cercenar en dos cuando cerrara. Me relajo y después de unos minutos entiendo la técnica del bus, que es dejarse llevar por la corriente que se establece por el vaivén de las personas.

***

Metrolinea inició su construcción en el año 2006 durante la alcaldía del Honorio Galvis. Su operación fue concedida a dos empresas privadas, Metrocinco Plus y Movilizamos, entre las dos suman una flota cercana a los 280 vehículos entre articulados, padrones y alimentadores. Su propósito principal fue acabar con la guerra del centavo y la contaminación del servicio colectivo convencional. Al día de hoy Metrolinea no ha cumplido con ninguna de las razones anteriores.

***
En mi cabeza surge un pensamiento… pobre gente, tenerse que aguantar esta tortura todos los días, eso sí es de machos.
El bus frena, la corriente de personas nos desplaza unos metros hacia el frente. El bus arranca, ahora nos desplazamos unos metros hacia atrás. Es una coreografía que parece planeada.

- Fernando, odio este manoseo. Es lo que más me molesta de estos buses.
- Si doña Amparo, la entiendo.
- Una vez mi hija me contó, que un degenerado tuvo el descaro de tocarla donde usted sabe.
- Dios mío ¿Y qué hizo su hija?
- Nada, se quedó pálida del susto.
- ¿Pero su hija no hizo nada? ¿Por qué no gritó, por qué no pidió ayuda?
- ¡Eso le dije yo! Pero me contó que el susto no la dejó y que el tipo ese, salió corriendo del bus.

Quedo estupefacto.

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Se han invertido cerca de 800 mil millones de pesos en Metrolinea, 600 mil millones gastados en infraestructura (carril exclusivo, portales, estaciones, puentes, andenes y señales), 150 mil millones en buses (troncales, pre troncales y alimentadores) y 50 mil millones en el sistema de recaudo (troqueles, validadores, servidores y redes).

No obstante, y pese a esta cuantiosa inversión, la disfuncionalidad del sistema se ve reflejada en el descontento generalizado de la población, la cual optó por tomar medios de transporte alternativos. En el 2007ad portas de la entrada de Metrolinea, el parque automotor de motos apenas superaba las 36 mil unidades, hoy son más de 260 mil. Los mototaxistas, que eran desapercibidos, hoy en día transportan el 15% de los pasajeros del sistema formal, aproximadamente 50 mil. Son un millón 120 mil personas en total en el Área Metropolitana, y se podría decir que por cada dos personas existe uno vehículo ¡Gravísimo!

Toda esta ineficiencia se ve reflejada en la disminución de - la calidad de vida - de las personas, que a su vez, se ve reflejada en su molestia, y que al final, se ve reflejada en las pérdidas económicas de los operadores.

Metrocinco Plus y Movilizamos, han reportado pérdidas por más de 40 mil millones de pesos desde que inició el servicio.  Advierten que no invertirán un peso más hasta cuando no se les garantice al menos la solvencia financiera. Esto significa que está en vilo la implementación de la fase dos y tres, que atendería a los barrios de Girón y el norte de la ciudad.
***

Son casi las siete y cuarto, transcurrieron cerca de 51 minutos desde que nos montamos en el P8, pero al fin estamos en “Jumbo” de la 33.

- Le dije que íbamos tarde (me dice con cara de preocupada).
- ¿Y esto es así todos los días?
- Todos los días.

Cada vez que doña Amparo quiere llegar a su trabajo a tiempo, necesita destinar cerca de una hora y 38 minutos para su traslado. Y lo mismo para su regreso. Tres horas y 16 minutos al día, 66 horas al mes, cerca de 15 días al año, los mismos que sus vacaciones. ¡Espantoso!

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