martes, 23 de septiembre de 2014

SILENCIO


- Hola
- Hola, ¿me necesitas?
- Sí, quiero que hablemos
- Pero tú sabes que ya no disfruto mi tiempo contigo

Silencio abrumador….

Cuando hablo con diferentes personas sobre las “relaciones interpersonales” y estas exponen su experiencia, siento que cada una de ellas se libera (en cierta manera) de una carga. ¿Por qué sucederá esto? concluyan ustedes mismos…

Se podría decir que todo nació de una chispa (un  big ban) que de la nada dio origen a la relación más bonita y alegre de mis tiempos. Con ella aprendí a disfrutar inclusive del silencio; y se siente embeleso compartir con alguien de esta manera.

Nunca pudimos pedir dos cosas, todo lo compartíamos; era casi imposible de creer. Nuestras aficiones eran muy similares y cada vez que estábamos juntos, el tiempo pasaba entre risas y roces. También teníamos nuestras diferencias, pero estas, en vez de distanciarnos promovían un debate limpio y sano que terminaba acercándonos aún más.

Descubrí que antes del amor, está la amistad. Conocí a su familia y a sus amigos; pude demostrarles que mi papel en su vida, era apoyarla y hacerla feliz hasta el final de mi camino; obviamente me gané su cariño.

-        Ay, qué mal, ósea que te apartarás
-        Si (cortante)

No todo fue perfecto. Tuve la desdicha de nacer en una época diferente y nuestras edades se apartaban por 20 años. Este detalle llevo a la negación.

Aunque busqué en mi corazón y mi alma, nunca entendí, el por qué sintió pena de nuestra amistad. Imagino que pertenecer a una sociedad llena de prejuicios pudo haber sido la razón; no la culpo. Empero, el mismo hecho de la mentira y el escondite me intoxica.

Quienes me ven, dicen que he cambiado. Yo pienso que siempre he sido igual, sólo que ahora exteriorizo más la personalidad que antes me daba miedo mostrar. En este momento y después de la enseñanza que me dio la vida; ya no me asusta amar y abrazar, como tampoco expresar lo que siento. Hoy busco enamorarme del ser más especial de mi vida, mi complice, mi alegría.

Entonces, debemos luchar por la libre expresión de los sentimientos; no importa si nuestras almas gemelas son gordas o flacas, ricas o pobres, homosexuales o heterosexuales; o como en mi caso, dos personas que se tenían un profundo cariño pero que estaban separadas por el hecho de haber nacido en momentos diferentes.

Lo sustancial es aprovechar al máximo estos bellos seres que la vida nos pone en frente, aquellos con los cuales el sexo, el dinero y todas estas banalidades pasan a un lado aparte, dándole espacio, al abrazo verdadero y eterno del compañero.

-        Pero…

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