martes, 10 de febrero de 2015

POR QUÉ BUCARAMANGA NO ES UNA “CIUDAD SOSTENIBLE”


Una ciudad sostenible es aquella que se renueva a sí misma, que se proyecta como una urbe ordenada, razonable y sustentable en el tiempo, una ciudad ecológica. Sus características principales son: la eficiencia energética, el reciclaje de materiales sólidos, el tratamiento de aguas residuales y el uso de un transporte activo; todo lo anterior revestido por la conservación de la biodiversidad urbana. En consecuencia, hablar de una ´Bucaramanga sostenible´, es irrazonable y discordante. La ciudad crece sin control y sin norte. 
Me di a la tarea de averiguar qué pretende comunicar el Alcalde Lucho Bohórquez cuando se refiere a su “capital sostenible” y la conclusión es inclusive jocosa en aplicación y teoría; nada tiene que ver el concepto de “sostenibilidad” que se implementa en las ciudades modernas, es más un modismo regional que cualquier otra cosa.
Para nuestro mandatario, una ciudad sostenible es aquella metrópoli que se mantiene a sí misma, pero refiriéndose a su solvencia económica. El Dr. Bohórquez piensa que mientras en Bucaramanga se generen negocios y haya plata, habrá sostenibilidad. Que mal asesorado se encuentra el burgomaestre; pensar que el desarrollo va de la mano de la riqueza (económica) es una invención traída de los extravagantes y resulta contradictorio cuando anuncia con suntuosa bulla el inicio de las obras viales y su ´progreso´; todas dedicadas a incentivar el uso del vehículo privado contraviniendo la teoría de las ciudades sustentables. 
Entonces, ¿cómo es una ciudad sostenible?
Para podernos responder esta pregunta, activen conmigo el chip de la imaginación y naveguemos por el mundo de la verdadera Bucaramanga futura:
En esta ciudad el aire refresca, la campaña de reforestación de nuestros bosques periurbanos es todo un éxito y las caminatas ecológicas son rutina de todos los días. Los parques abundan, son verdes y frondosos, el sistema de riego ecológico que los mantiene recolecta el agua de la esporádica lluvia y por fin crece el pasto y las flores; el “río de oro” vuelve a ser navegable y se observan los primeros pescadores artesanales quienes venden las mejores cazuelas y pescados fritos de la ciudad.
Sus habitantes se movilizan principalmente en un sistema de transporte público, que es tan moderno y eficiente que engalana con su infraestructura y es placentero de utilizar, cuando no lo hacen montan en las bicis y caminan por los andenes amplios y planos.
Acaba de entrar en funcionamiento la planta eólica del Cañón del Chicamocha y la energía está garantizada por los siguientes 200 años, el Alcalde es el primero en tomarse un vaso de agua del proyecto de reutilización de aguas residuales del Anillo Vial y en la noche será la inauguración del primer rascacielos con fachada verde que tendrá colegio, supermercado, centro de atención médica, gimnasio y muchas otras bondades, un verdadero centro urbano auto sostenible. Las personas son felices, amables y respetuosas, les gusta vivir en la ciudad, la aman y protegen; los colegios se caracterizan por su innovación tecnológica y las universidades son centros de investigación y desarrollo. La próxima semana es la apertura al público de la Opera del Oriente, un recinto más dedicado a la cultura y el esparcimiento; por cierto, ¿les conté que fue la obra con mayor inversión en el año y que está situada en el norte de la ciudad? 
Al final de la tarde la postal más vendida es la fotografía de la ciudad misma, una imagen que permanece en la memoria de las personas que visitan la Bucaramanga sostenible, una ciudad  que refleja el trabajo de unos mandatarios y su comunidad por crear un entorno urbano que mantiene el delicado balance entre el progreso y la fragilidad ambiental, permitiendo una calidad de vida óptima, amable y humana.
Aunque usted no lo crea esta última imagen es real y es en Bucaramanga. ¿no le parece lindo?

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