viernes, 17 de abril de 2015

PAVOROSO, PODRIDO Y FRAUDULENTO ES EL AMBIENTE QUE SE RESPIRA EN LA DIRECCIÓN DE TRÁNSITO DE BUCARAMANGA


Salí con susto y Andrea petrificada; sin temor a exagerar, hasta traumatizados por todo lo que vimos y vivimos dentro de la Dirección Tránsito de Bucaramanga.

Acudimos por una consulta, salimos inculpados y terminamos en una red de tramitadores que todo lo pueden hacer. He aquí mi relato:

La tarde comenzó frente al auxiliar de Ia Inspectora Quinta de la Dirección de Transito de Bucaramanga, este señor, que se establece como el primer filtro de la respetada ´doctora´, sabe de todo, menos de las normas de tránsito, y en el ejercicio de sus funciones lo único que hace es recitar y vociferar sandeces.

Acto seguido nos recibe una señora mal encarada, con la rabia que le expele por sus venas y que apenas nos ve, asume una posición de ataque como un lobo feroz que caza en invierno. Ni siquiera me sé su nombre, se presenta como la Inspectora Quinta y nos pide que en ´carrera´ le digamos el por qué estamos allí, en ese lugar.

Incautos y desprevenidos, es más, inexpertos en el tema, fuimos decentes al solicitarle su opinión sobre un comparendo que se nos había impuesto; mejor dicho, que le habían atribuido a Andrea, por la supuesta infracción de estar mal estacionada.

A las preguntas sobre el por qué el ´parte´ quebrantaba lo establecido en el artículo 22 de la Ley 1383 de 2010 (procedimiento a seguir en la imposición de un comparendo) y el por qué el mismo no respetaba el principio de la responsabilidad subjetiva (en Colombia se sancionan sujetos y no objetos), la inspectora inmediatamente me increpó con otra pregunta: “¿Usted es abogado?”.

El ambiente es tenso y las instalaciones son viejas y sucias, no se existe ninguna señalización que indique en donde son los departamentos o las comisarias, y peor aún, no hay ningún espacio dedicado al usuario, por ejemplo: un defensor del conductor. 

Y no, no soy abogado, soy un simple ciudadano que busca una orientación jurídica de un profesional, el cual valga la pena decirlo, está nombrado en propiedad, para dirimir los problemas de nosotros los colombianos y ¡no para atacarnos! La funcionaria con su perfil de fiera, se dedicó a defender con argucias la imposición del comparendo, confundiendo e imputando responsabilidades, inclusive sin cumplir con el requisito previo de la audiencia; “es mi trabajo” expresó.

Traté de argumentarle, de hacerle entender con paciencia que no nos íbamos a dejar coaccionar por su embestida, siempre demostrándole calma y respeto. Nos conminó a que le dijéramos quién iba manejando el vehículo, a que Andrea se incriminará ella misma o aun familiar, hecho que viola el Art. 33 de la Constitución Política de nuestro país (una falta más de esta señora). Le expliqué que la carga de la prueba no le compete al imputado de la contravención, sino a la entidad que lo señala; silencio absoluto.

Lo que sigue a continuación para mí fue lo más impactante: la Inspectora al verse disminuida por la fuerza de los argumentos (creo yo), de la nada comenzó a expresar en voz alta, que mí actitud era agresiva y que se abstenía de atendernos; juró por Dios que no fue así y que siempre mantuve la sobriedad y el sosiego. Salimos despavoridos de semejante reacción, la ´doctora´ se victimizó, la profesional pero de la actuación, se empoderó de un papel de ´violentada´ que daría para nominarla a un “TVyNovelas” sin lugar a dudas.

Atónitos subimos las escaleras, quisimos ir a hablar con el Director pero no nos atendieron, el ´doctor´ estaba en reuniones toda la tarde; volvimos a bajar. Andrea afligida temblaba, nunca había vivido una experiencia semejante, a mí me daba risa nerviosa. Le pregunté: ¿Qué quieres hacer? y me respondió que pagar, que quería salir de esto cuanto antes. Pobrecita.

Habiendo pasado por esta situación le pedí el favor que me dejara continuar con una investigación que tenía pendiente, que no nos demorábamos nada y que el resultado la iba a impactar aún más. Me jaló del brazo, me jaló con fuerza, no quería estar más allí en ese lugar.

Siempre me he preguntado sí el mito de la red de tramitadores que desaparecen comparendos es cierto, o no lo es. Le insistí, le dije que no se preocupara, que no nos iba a pasar nada y que al contrario esto me permitiría (de comprobarlo) evidenciar un problema muy grave. Logré convencerla, pero temblaba, sus manos estaban frías y sudorosas. 

Desde que uno llega a la Dirección de Tránsito hay unas personas que lo abordan, que lo asechan, son unos buitres, unos carroñeros. Su oficina principal es la plazoleta misma que se arma entre el primer piso de la misma Dirección de Tránsito. Allí, visibles para todos, menos para los funcionarios de esta entidad, ofrecen todo tipo de productos y ´chanchucos´.

- El señor qué necesita, el pase, le bajamos un comparendo, le hacemos una fila…

A Andrea se le explotó el corazón, me insistía que no quería permanecer en ese lugar, que nos fuéramos.

- No quiero estar aquí, salgamos, yo pago, no me importa si tengo la culpa o no, vámonos.

No les he contado pero Andrea acaba de cumplir los 19 años, es una niña bonita para cualquier persona y limpia de cualquier maña que comienza su camino por la vida. Nos conocimos porque compartimos un hobby, el deporte, es excelente jugadora de squash y auguro que será una gran ciclista de montaña.

Más me demoré en mostrarle el comparendo al tramitador, que el mismo en ofrecerme desaparecerlo del SIMIT al cual estaba dirigido.

- Patrón, la vuelta le vale 150 mil pesos.

- ¿Cómo así? Que me ofrece usted ´amigo´.

- Patrón, pues quitarle el ´parte´. Usted sabe.

- Mmm, cuénteme, realmente no sé.

- Mire… usted me deja una copia del ´parte´, una copia de la tarjeta de propiedad y una copia del “Formato de Reconocimiento del Conductor”, los 150 ´lukas´ y mañana mismo no tiene nada en su SIMIT. ¿A cuál comisaría lo asignaron?

- A la quinta.

- Uy, donde la vieja hijueputa… Ahí se le va a demorar un poco más. Esa señora es cosa seria, no ve que desayuna alacranes.

- Jajaja ya nos dimos cuenta, oiga flaco, pero 150 es mucho dinero, prefiero pagar la multa.

-Bueno patrón, para no seguir discutiendo, deme los 100 pesos y dejémoslo así.

No les voy a contar que hicimos…, si Andrea solicitó la respectiva audiencia, si pagó la multa o si utilizó los hábiles, pero irregulares, servicios del tramitador. Lo que si les voy a relatar es que me di en la tarea de averiguar cómo es que hacen estos malhechores para desvanecer los comparendos como por arte de magia, mucha atención:

El Habeas Data en Colombia, es la ley que se refiere a la protección de los datos personales, y esta, en su aplicación, no permite que las “FotoMultas” o “FotoDetenciones Electrónicas” identifiquen a los conductores que son supuestamente infractores. Por consiguiente, la autoridad que imputa se ve en la obligación de conminar al dueño del vehículo a que por coacción (imposición de una multa) incrimine otra persona a través del “Formato de Reconocimiento del Conductor”.

Este ´talón de Aquiles´, irregular talón, es el que aprovechan los tramitadores quienes clandestinamente encuentran personas de la tercera edad y de recursos muy pobres (sin activos) para que acepten la culpa de la contravención acusada por los alféreces.

Tengamos en cuenta que estos señores no declaran, no manejan, siquiera saben manejar; sus licencias también fueron expedidas a través de procesos dudosos claro esta. Qué le importa a ´Pepito Pérez´ si su saldo SIMIT es de un peso o cien millones de pesos, pues nada, y al contrario si se hacen a una plática diaria que los saca de la pobreza en la que viven.

Yo revisaría los nombres de los infractores con mayor cantidad de multas en la ciudad, verán que, son solo unos pocos y que cumplen con las características descritas anteriormente.

¿QUÉ PASA DIRECTOR, le seguimos haciendo su trabajo?

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