jueves, 3 de septiembre de 2015

NO SOY POLITIQUERO

Debo admitirlo, me derrotaron. Y estoy triste, porque no fui vencido por el cartel de la corrupción sino por la apatía de la ciudad.
 
De qué sirve luchar por la equidad y la transparencia; de qué sirve luchar por la movilidad, la habitabilidad y la amabilidad; de qué sirve luchar por la vida, si la sociedad misma no la quiere.
 
“Con su dinero y su poder nadie los detendrá”, me dicen aquí y allá, es la excusa de todos; pero esta razón no es cierta, la realidad es que el individualismo reina en la humanidad.
 
Nos volvimos oportunistas y vendemos nuestras conciencias al primer postor; pensamos individualmente y desechamos lo colectivo. Desde el estrato uno hasta el seis, el hecho se repite; por un tamal, una OPS o un contrato las personas se entregan de alma y cuerpo a las mafias que tanto critican. Faltan personas con una fuerte estructura moral.
 
Tratamos de actuar sobre la naturaleza de lo político, nos trazamos objetivos de bien común y quisimos hacerlo a través de una política austera. ¡Pero no! Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados. Tienen que haber ríos de plata, tienen que haber sedes, tienen que haber camionetas, avanzadas, camisetas y gorras para que exista una campaña.
 
No pude transmitir el mensaje, no pude difundirlo. Ni la pasión, ni el amor, ni la dedicación me alcanzaron para convencerlos. Lloro. Todos sacaron una excusa, extrañamente los periodistas, quienes con su principio del “balance en la comunicación” le dan la misma importancia y exposición a los buenos y a los malos, y así no se puede. Solo unos pocos mostraron su compromiso. A ellos gracias.
 
Bajo la cabeza y lo acepto, estoy derrotado. Penosamente informo a mis amigos y a la opinión en general que he decidido apartarme de la contienda política y retiro mi candidatura al Concejo de la ciudad. No pude soportar la presión que ejerce el sistema, no pude pasar las mentiras de los Partidos, no pude tolerar los intereses oscuros que se manejan en este ambiente podrido, no me convertiré en un politiquero.
 
Lamentablemente soy un debilucho y estoy perdido sin su apoyo.

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