jueves, 18 de agosto de 2016

NO HAY PRESENTE Y MENOS FUTURO PARA METROLÍNEA

Contrario con lo que se estipuló en el CONPES 3260, que enmarca la política nacional del transporte urbano y masivo, el Sistema Integrado de Transporte Masivo de Bucaramanga - Metrolínea no cumplió con los principios fundamentales para lo cual fue creado: 1ro. No impulsó procesos integrales de desarrollo urbano, 2do. No fortaleció la capacidad institucional para planear y gestionar el tráfico y 3ro. No incrementó la calidad de vida y productividad de los ciudadanos.

Ya se ha evidenciado con anterioridad que el Alcalde Rodolfo Hernández se hizo elegir con promesas solo por votos y Metrolínea no es la excepción. El Ingeniero expuso que el fracaso del Sistema se debía al incumplimiento de las frecuencias, la poca cobertura y sobre todo, al mal estado de la flota. Él, intransigente, también le echó el muerto, a quienes habían estado tomando las decisiones gerenciales y le atribuyó a la falta de experiencia de estas personas, que se conllevara a que la eficiencia no se surtiera. Posiblemente yo lo introduje en ese discurso. 

Su contrapropuesta fue la reivindicación del problema con la puesta en marcha de un Metrolínea VIP - Estrato 20, para lo cual, sentaría en la silla de comando a las personas más expertas en el tema, quienes aportarían con su conocimiento en la composición, la estructura y la dinámica del negocio. Paradójico con sus denuncias, volvieron a contratar a un funcionario que no cumplía con los requisitos mínimos de formación y experiencia. El afamado especialista que cambiaría futuro apocalíptico de Metrolínea nunca arribó y la persona que dirige hoy al ente gestor, no conoce la ciudad, ni sus barrios, ni sus costumbres; llegó fue a aprender. Tal situación causó aún más complicaciones, puesto que la Gerente actual solicitó de entrada, la participación de los cabecillas transportadores ¡implorándoles! que la auxiliaran en la planeación y la estructuración de los temas que no vislumbraba (la configuración de las rutas y otros); perdiendo así, la autonomía que le correspondía mantener.
“Pintos y Cubideses”. Quienes organizan la dinámica de los buses son los mismos caciques tradicionales; los dueños de las operadoras, los politiqueros, los que financian campañas. ¡Sí! son los mismos que irregularmente usurparon los derechos de los pequeños propietarios para apoderarse del negocio; y los mismos que tienen la obligación de mejorar la flota, pero no lo hacen. Los que al final no contemplan el beneficio de los bumangueses, sino solamente, el de sus intereses económicos.
En este momento, los usuarios, no tienen quién les garantice la prestación de un servicio público de transporte con los mínimos estándares de eficiencia. Metrolínea y los operadores, anteponen el silencio cómplice de la verificación de los compromisos contractuales y su confabulación tiene fines de capital, única y exclusivamente, a favor de los inversionistas. Simultáneamente, la planta administrativa es una burla; todos son amigueros de la Gobernanza y muchos fueron traídos de la capital porque los Bumangueses no les sirvieron. ¿En dónde quedaron los concursos de mérito? 
Las decisiones aligeradas y equívocas que aquí se toman, impactan negativamente en la operación; y la conquista de la motorización y la emergencia de los transportistas ilegales son la consecuencia de esta improvisación constante. Sin olvidar por supuesto, el impulso que les otorga el discurso indebido del Alcalde, quién de manera directa ha empoderado a los moto-piratas, al punto que ya se consideran con derechos adquiridos dentro del gobierno. Viva la anarquía.
¿Aún  no creen que el panorama es oscuro? el Norte no le dará el equilibrio al Sistema. La cuenca poblacional solo cuenta con 56.000 posibles viajeros y la proyección de validaciones dentro del mismo solo alcanzarían a los 20.000 (se estipuló en el estudio de SIGMA). Cubrir una nueva oferta, en un nuevo territorio, con una flota débil solo ocasionará más descontento. Al mismo tiempo, la infraestructura deficiente y precaria terminará diluyendo la calidad lo que provocará que las comunas 1 y 2 terminen odiando el servicio; similar a lo que aconteció en Piedecuesta en donde el cambio prometido nunca ocurrió.
Qué decir del desorden financiero, qué también es un escollo. Los pasivos empresariales alcanzan los $121.000 millones y por ahí pasa la cuenta; indisciplinados de las finanzas, también se gastaron lo que no debieron y esto se ve reflejado en el incumplimiento del Plan de Mantenimiento; los buses se canibalizaron unos a otros en busca de repuestos y por ningún lado se vislumbra el Plan de Reposición de la misma flota. ¡Nos quedaremos sin vehículos! Ni hablar del compromiso ineludible de los 170 faltantes, totalmente quebrantado, y todos necesarios para entrar a operar en las nuevas fases. O nos van a endosar la flota vieja y contaminante que nos prometieron rejuvenecer con la entrada de este ´novedoso´ sistema. Todo esto, lo está permitiendo la persona quién tiene la tarea de garantizar que no suceda, pero el Ingeniero calladito. Ojala tuviera el mismo ímpetu que con el Acueducto.
Por tanto, es inadmisible aceptarle a este gobierno que siga excusando en el pasado, el fracaso que hoy se evidencia y que se ve por venir. ¿Por qué en dónde están las propuestas innovadoras, capaces y gerenciales que tanto le prometieron a los ciudadanos? para enfrentar una verdad ya conocida. No se escuchan las ideas, ni se vislumbran las acciones que conduzcan a propiciar el equilibrio financiero y por ende las mejoras en el servicio; ¡es más! ya se sienten voces que nos deben alertar: pasaremos de portales a simples estaciones de transferencia, todo esto debido a la incapacidad del Alcalde Rodolfo y su Gerente para gestionar los recursos necesarios ante el Gobierno Nacional. Bueno, alguna consecuencia tendría que tener el portazo que le zampó al Presidente a principios de este año (dos veces).
No cabe duda que lo que debemos esperar y exigir como Bumangueses, es que se cumpla con la transformación prometida, pero una innovación que genere un plus, un estar, una mayor calidad de vida y mejores condiciones de transporte; no la puesta en marcha de un ´frankenstein´ de buses destartalados con ventiladores nuevos y eslóganes del Metro de Londres. 

Debemos demandar es que la demagogia, tan poderosa que se cree, sea capaz de decirle la verdad y exigirle a un gremio como el transportador, que es una obligación comprar los buses y cumplir con los horarios, si no para afuera, porque el interés que debe premiar es el de ofrecerle a los ciudadanos un SITM con calidad y eficiencia digna; obviamente con su debida retribución económica.

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