jueves, 29 de septiembre de 2016

HUMANIZANDO AL PACIENTE

Recuerdo la sensación de impotencia, a manera de cámara lenta mi hombro y mi cara golpeaban contra el pavimento y ya no había nada que hacer. Cuando recuperé el conocimiento, una amable señora con unos perros, había cuidado de mí y me había apoyado sobre la acera; me preguntaba si me sentía bien y me decía que la ambulancia venía en camino.
Víctor Raúl Castillo es un visionario que decidió apostarlo todo por la salud de los colombianos. Con una inversión cercana a los $200 millones de dólares, el Doctor Castillo construyó el Hospital Internacional de Colombia, un complejo solemne certificado por la Joint Commission International (JCI), que reúne en una sola instalación a cinco institutos, todos atendidos por los mejores especialistas y dotados con la última tecnología de punta: Cardiovascular, Cáncer, Mujer, Ortopedia y Trauma-Neurológico.
En mi concepto personal que ya fui un usuario del HIC, la obra maestra del Doctor Víctor Raúl por encima de la misma organización que merece todos los premios, es la humanización del paciente. Desde el momento cero, desde mi entrada al Hospital, todas las personas que trabajan en él (todas sin excepción), me hicieron sentir que era un ser humano vivo, que padecía una dolencia y que por tanto debía ser cuidado con mayor atención, respeto y cariño. ¡Aplausos! Comenzando por el Servicio de Experiencia del Paciente: unas niñas, unos ángeles; que acompañan al enfermo durante toda su transición y que están pendientes de sus trámites, sus requerimientos y de su cuidado. Nunca me sentí desamparado, en ninguna dependencia; me arroparon, me llevaron a lugares cómodos, me trajeron bebidas calientes y siempre estuvieron pendientes de mí y de mi familia. Fue la primera vez en mi vida que sentí ganas de quedarme internado y no de irme; experimenté una sensación sobrecogedora. Gracias Sareth por todo, le debo una tonelada de afecto.
Como con una varita mágica, el Doctor Castillo logró impregnar de los mejores valores y principios institucionales a todos sus colaboradores. Y ¿saben algo? logré descubrirle el secreto: este genio de la salud le apostó a la juventud, 70% o más de su planta son jóvenes por debajo de los 30 años, quienes tienen las ganas de construir un mundo mejor y vivir en él; para esto el Doctor Víctor les ofrece capacitación continuada y una carrera profesional dentro del hospital lo cual genera como consecuencia un sentido de pertenencia y desempeño únicos. Felicitaciones a todos.
Fui diagnosticado con una luxación de la articulación acromioclavicular (grado-5) y una luxación de la articulación del hombro; afortunadamente nada irreversible y todo tratable. A falta de uno, el equipo médico que me valoró y operó estuvo conformado por tres especialistas: los Doctores Sergio Mestre, Luis Miguel Sorzano y Gustavo Gómez, mejor dicho: la Selección Colombia de los traumas ortopédicos. Este equipo de talentos llegó a mi habitación, y con una energía fantástica y un positivismo desbordado, me explicaron con tecnicismo y en detalle cada uno de los pasos a seguir en el complicado procedimiento quirúrgico, me mostraron las placas radiográficas y  lograron depositar en mí una confianza única que me permitió disfrutar (así no lo crean) de mi estancia en este hospital. Gracias a ustedes también Doctores Mestre, Sorzano y Gómez, les debo una articulación acromioclavicular y un hombro. 
Pero la buena experiencia no termina acá; después de recorrer la Sala de Emergencias, las Salas de Cirugía, los Cuidados Intensivos y por último las Habitaciones de Hospitalización, me di cuenta que toda la Institución cuenta con los mismos estándares de calidad. Los pasillos son amplios e iluminados; las habitaciones individuales o bi-personales resaltan por su orden y pulcritud, y los ventanales con paisajes hermosos son el comodín entre los patrones del HIC.
Gracias Doctor Víctor Raúl Castillo, muchas gracias por cambiar el arquetipo de los desprestigiados centros de salud; sí usted pretendía que nosotros los pacientes nos sintiéramos a gusto y como en casa, permítame contarle que lo logró y con creces. El Hospital Internacional de Colombia es un centro excepcional, un lugar representativo de la calidad y el buen servicio, atrás quedaron los lugares fríos y deshumanizados merecedores del rechazo colectivo y del desprestigio. Hoy se puede decir que se disfruta tanto de la estadía en esta magnifica Institución, que hasta el pesar de la enfermedad se esfuma y si no del todo, al menos el cariño así lo hace parecer. Mil gracias nuevamente.

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