lunes, 27 de febrero de 2017

EL SILENCIO DE LEÓNIDAS

¿Qué opinión le generó el desayuno privado que sostuvieron el Alcalde Rodolfo Hernández y el Expresidente Álvaro Uribe? ¿Le parecieron rectas las declaraciones azarosas de la Senadora Claudia López quien catalogó de “fleteados” a los periodistas de Santander? ¿Qué sensación le causó la aplicación de un Pico y Placa injusto inequitativo y disfuncional para los habitantes y comerciantes del centro? ¿Abandonará a su suerte a los Bumangueses y permitirá que el Ingeniero privatice el Acueducto? Cero respuestas.
Ninguna persona puede refutar que Leónidas Gómez es en el sentido cabal de la palabra, un caballero. Respetado en todos los ámbitos don Leónidas es un ser honorable. Su transición por el camino de lo personal, lo empresarial y lo político, permiten que su nombre sea pregonado bajo la efigie de un líder a seguir y es por esto que sorprende cada día más, la vaguedad de su silencio.
Como actor político, el excandidato a la Gobernación de Santander y protagonista de la contienda democrática no puede marginarse de generar opinión; más aún, sí en el devenir próximo anhela reclamar (nuevamente) el favor ciudadano a través del voto. Su invisibilidad le cuesta; que no participe de los debates es igual a que se torne indiferente y por este camino nunca tendrá el derecho a proclamarse como gestor del cambio. Lo que ambicionamos de él es una postura, un talante que demuestre que su auténtica inclinación es el ciudadano y no las coaliciones que más adelante le puedan facilitar un redito político. Al contrario, exponerse detrás de la imagen de Claudia López, camorrista producto de la estolidez, solo le quitará más fuerza, la que a veces le falta. Leónidas puede solo, con el aval de los santandereanos conseguirá desbancar los capos de la putrefacción y lograr el objetivo supremo de la sociedad: la equidad.
No se encasille, no convierta la lucha en un argumento partidista, usted le pertenece a la dignidad, a los comuneros. Leónidas es la representación de las sociedades heterogéneas, de las causas nobles, de los criollos; de quienes queremos reclamar un mejor trato económico, social y participativo, y de los que soñamos con una comunidad equilibrada y moderna, pero natural. En usted confiamos, en Leónidas, el templado, el soberano. 

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