domingo, 30 de julio de 2017

SIN PALABRAS

El pasado 29 de julio de 2017, la abogada y periodista Diana Saray Giraldo, Subdirectora del periódico Vanguardia Liberal, se lanzó en ristre contra el equipo periodístico de Bluradio censurándolo y tildándolo de penoso por haber abierto y permitido sus micrófonos a la comunidad de Cabecera del Llano, quienes en su momento expresaban el inconformismo debido a la alta congestión generada por los nuevos cambios viales –improvisados- de la Dirección de Tránsito de Bucaramanga; nuevamente. (Ver: Imagen 1).

Imagen 1
Queda en manifiesto que se ha trastocado el modo en que actúa la periodista y el medio de información que representa; la forma de su lenguaje, la manera que usa para argumentar, y lo más importante la manera en la que escucha y evalúa la opinión pública carece de una visión objetiva y por el contrario se impone como línea de información justiciera, que no se preocupa por el bien general, sino más bien, por el de su favoritismo. Todo lo contrario a los principios fundamentales del buen periodista.
Damas y caballeros, el debate sobre la movilidad es mucho más que una batalla de opiniones y resentimientos. El meollo de la cuestión es qué estrategia deben adoptar nuestras autoridades ante una seria preocupación que se traduce en costos familiares, ambientales y de seguridad. Es un problema real que en algún momento en el futuro terminará por colapsar el sistema social ya que de la movilidad dependen las demás estructuras como lo son: la salud, la educación, la productividad, etc. ¿De qué forma asistir a clases si no puedo transpórtame en el bus? ¿De qué forma acudir al hospital si no pueden transitar las ambulancias? ¿De qué forma me dirijo a mi trabajo si mi automóvil no avanza?
Ante la avalancha de críticas que sufrió la Dra. Saray en la red social debido a su posición errática y carente de sentido social y verdad, a la abogada y periodista no le quedó otra salida más que victimizarse. Experta eso sí, en la manipulación mediática, sacó del sombrero su acostumbrada estrategia de la violencia de género; y no contenta con tildarme de mal intencionado con los medios, de usarlos para una supuesta figuración y de engañarlos con falsas campañas (como sí en la Carrera 40 no existiera el “tal trancón”, o sí las Zonas Azules no estuvieran en manos de las mafias, o sí la medida del Pico y Placa sectorizado no hubiera sido un completo fracaso), la Señora Giraldo se atreve y me imputa un delito grave como lo es el maltrato a la mujer. (Ver: Imagen 2). ¿Qué pensarán las feministas? Que su causa es tergiversada y usada para fines que no son; supongo yo, y perdónenme la vida si no lo es.

I
Imagen 2
Así que este no es un debate entre personas íntegras, sino una batalla entre un ciudadano cívico que sin ninguna pretensión se preocupa por su comunidad, y unas fuerzas hostiles que desean directamente distorsionar y desprestigiar los argumentos de la veeduría. Estamos batallando en inferioridad de condiciones por la verdad, por la capacidad de basar las opiniones en los hechos, y no en injurias y alegatos que se difunden a través de Vanguardia Liberal y el Twitter. El lector debe juzgar entre los expositores confrontados basándose en la opinión que se merecen los mismos y en su propio análisis del asunto.

Son tiempos del 100 por 100 o nada.

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