lunes, 11 de septiembre de 2017

ALMUERZO DE CAMARADERÍA



“La máquina del tiempo existe”, exclamó Figueroa desde su carroza de cerveza Clausen. Con los ojos entre-perdidos y dando tumbos volvía a expresar: “Bucaramanga, he vuelto del futuro para contarles que aconteció en el almuerzo de camaradería”. La multitud exaltada e inquietada ante el extravagante mensaje hizo detener la caravana y al unísono preguntó:

Secretario Figueroa ¿qué nos puede contar sobre el futuro?

El Alcalde se ha reunido con los Concejales y han llegado a un acuerdo. Pongan atención que aquí está el relato.
Serán las 11:42 am del próximo miércoles, cuando el Ingeniero conteste el citófono en el penthouese de Cabecera:

- Mija, ahí llegó Cleomedes; guarde a Narco que a ese no le gustan los lambones.

- Ala qué vaina con ese Concejal, les dijimos que a las 12:30 y vea. Ábrale usted que yo todavía tengo los rulos puestos.

- Ole muérgano, ¿busted qué hace por aquí tan temprano, no le dieron desayuno en la casa?

- Alcalde buenos días, antes que todo permítanme decirle que apartamento el que usted tiene, que cuadros, que sillas, que cortinas, que platos.

- Si, si, si ya se. Vaya y coja un vaso de güisky y arrejúntese por allá mientras llegan el resto.

- Si señor, pero que whisky, que vasos, que hielo.

Una hora más tarde ya reunidos todos en el almuerzo de camaradería, la tragantona continúa de esta forma:

- A ver Manolo despáchese contra todas estas sanguijuelas, aligeremos esto de una vez, que busted es el único que no hace sino pelear con los Concejales, dígales qué es lo que garla por allá en el quinto.

- Está estipulado que en el urbanismo táctico de una ciudad que está regida bajo los principios de la gobernanza, y en la que los componentes del Plan de Desarrollo se ven reflejados en la piel de la democracia, el presupuesto participativo que alimenta la politiquería no tiene cabida en la apuesta por revindicar la transparencia. Quiero decir, que el rol que asumen los honorables concejales en el control a las acciones de gobierno incide en la democracia participativa de todos los ciudadanos decentes los cuales se movilizan en un transporte digno, eficiente y sustentable.

- Este güevon me volvió a dejar turulato ¿qué fue lo que dijo? – Yo no sé, estaba viendo mi wasa.

- Que discurso, que palabras, que visión, que Jefe de la Gobernanza.


Tan estupefacta estaba la Carrera 27 ante el asombroso relato que contaba el Secretario, que cada vez más personas se acercaban y murmuraban sobre el cuento:

- Toño, venga y oiga; el rollizo dice haber venido del futuro.

- Virgen santa y ¿qué está comentando?

- Que el Alcalde se reunió con los Concejales y harán la Paz.

- ¡Juemadre! Esperemos que así sea.


Mientras tanto en la visión futurística:

- Jorge cuántos estómagos tiene muérgano, deje chicharrón pa´ Mora que también está hambriento.

- Alcalde, yo si quiero decirle que en mi gestión en la Terminal todos los indicadores fueron positivos, es más, lanzamos la sala VIP con masajes para los clientes de Copetran.

- Garlando de Copetran…, Lida hágame un favor y ayudemos al Concejal Uriel pa´ que de ahora en adelante viaje en avión porque en los buses lo vetaron. – Si Ingeniero, inmediatamente. - A ver y de una vez, mándele a cambiar las sillas a las viejas porque les va a dar hemorroides de tanto calentar el puesto. – Si señor (cambiar sillas por hemorroides).

- Como Concejal del Polo quiero apoyar las dos importantes propuestas que hace el ingeniero, y también manifestar que sería muy bueno para los ciudadanos pobres que cada persona reciba un subsidio de sillas para que en sus casas  puedan tener unas buenas poltronas, acolchadas y cómodas.

- Que sillas, que propuestas, que Alcalde el que tenemos.


Ante la algarabía que se formó, las autoridades que garantizaban la tranquilidad del evento de la Feria intervinieron y le solicitaron al Secretario que explicara lo acontecido; resultó ser que Figueroa no había viajado en el tiempo, sino que emotivo por la carroza y el homenaje que se le hacía a su familia cervecera, había decidido brindar con una Clausen que mantenía en el desván de su casa y que tenía fecha de vencimiento marzo de 1997.

¡Sagrado rostro!

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