sábado, 7 de abril de 2018

LA FÁBRICA DE ALEGRÍAS



Poco antes de las dos de la tarde Ángel se apostó en el costado del coliseo Peralta que daba al puro frente de la casa. Dubitativo cavilaba porque hoy se le había hecho tarde para lograr su puesto en la fila, y aunque el ruido de la protesta que su estómago pronunciaba no el permitía considerar otras opciones, su experiencia le indicaba que en el momento las vicisitudes no estaban por supuesto de su lado.

Así como Ángel son muchas las personas que rodean a diario la manzana, todos dueños de un semblante afligido que narra dolores físicos y crisis existenciales, todos con la esperanza de amortiguar, al menos, una dificultad nada más. Súbitamente aparece un individuo que reparte unas cartulinas, son numeradas. Sus ojos entre-llorosos se mezclan con un sonrisa delicada que no permite deducir si está triste o está alegre. ¡Gracias! don Jorge se escucha, buenos días doctor, Dios le pague. Cuando me ve lo primero que hace es chantarme un delantal y decirme: “Uno puede elegir casi todo en la vida, quién quiere ser, dónde quiere trabajar, con quién quiere casarse, pero lo único que no puede escoger es dónde quiere nacer, eso no lo decidimos nosotros”.

La puerta por fin se abrió, el olor que emanaba de la cocina presagiaba un buen banquete y los semblantes cambiaron. “Las necesidades tienen su propia cara, no es los mismo una persona que hurta por un reto, a una que hurta por dinero y por supuesto a una que hurta por sobrevivencia; el hombre que roba por hambre pierde su conciencia humana y se convierte en un animal”, expresó don Jorge. Sus palabras me estremecieron, el mensaje era claro y contundente. El hambre es una sensación que todos conocemos, sin embargo, muy pocos sabemos qué se siente y que se piensa cuando el hambre es crónica.

La Fundación Posada del Peregrino es un lugar fantástico, aquí adentro los pudientes sirven a los necesitados y los necesitados abrazan a los pudientes. El lugar es una obra social producto de la sinergia de muchas personas que, como don Jorge, entendieron que la vida es para servir, que Dios es el primer servidor y que a él debemos retribuir todos nuestros privilegios. Es cumplir con un mandato celestial que nos genera enriquecimiento espiritual y felicidad.

En la Posada del Peregrino se calma el hambre de 400 personas todos los días, cinco días a la semana, doce meses al año. En la Posada todo es bonito, todo funciona. Son voluntarios que a diario cocinan y sirven las mesas a cualquier alma que se acerque sin distinciones de ningún tipo: habitantes de calle, drogadictos, errantes y hasta nuestros vecinos venezolanos, son abrigados con un abrazo y un menú balanceado. En la Posada también encuentras un jardín infantil, con niños de las comunidades más vulnerables que aprenden a tener esperanza fundamentados en el cariño maravilloso de tutores que logran extraerles la verdadera belleza de sus ojos. En la Posada reposan las madres y padres y los hijos que acompañan a sus familiares en sus tratamientos médicos y no tienen donde quedarse. En la Fundación Posada del Peregrino se hace magia, la magia de fabricar de alegrías.

Si quieres hacer parte de esta magnifica acción social es solo que te acerques, la Fundación Posada el Peregrino no tiene dueños, es de todos, de don Jorge, tuya, mía, nuestra. Te invito a que conozcas más de los programas que desarrollan en la Calle 42 No. 12 – 10, Bucaramanga, Colombia y en el WhatsApp 320-3512143. ¡Ven! ¡Anímate! Veras que el rescatado serás tú.

Mención especial para don Jorge Azuero y doña Sheyla Assaf, dos pilares fundamentales de esta magnifica obra social. Gracias por enseñarnos el verdadero valor del amor.

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