jueves, 31 de mayo de 2018

QUÉ VIENE EN METROLÍNEA


Se les argumentó, se les explicó y suplicó de todas la formas: la integración de los buses convencionales con Metrolínea es y será un imposible operacional, financiero y jurídico que implicará serias consecuencias legales. ¡Fírmenlo! Sin embargo tan tozudos como lo han demostrado ser en esta Alcaldía, continuaron adelante saltándose el marco legal que reglamenta la política pública de transporte y jamás consideraron las consecuencias.

Los Sistemas de Transporte Masivo están mal concebidos (diagnóstico re-diagnosticado) no obstante, fueron un salto a la modernidad que de alguna manera pretendía la agilidad, la seguridad y la calidad en términos de menor tiempo de recorrido, de espera y mejor velocidad promedio; todo esto sustentado en infraestructuras modernas y equipos de operación con alta tecnología, comodidad y eficiencia que garantizaran la seguridad y complacencia del usuario. Hoy la ciudad no avanza por culpa del trasporte y lo que se está haciendo de no pedir los buses propios del sistema es sin duda un salto pero en reversa.

El continuo incumplimiento del Principio de la Planeación que es un principio constitucional guía de la función pública, más la violación flagrante de las obligaciones de concesión tomando determinaciones en contra de los vínculos contractuales, genera como consecuencia los escenarios incoherentes a los cuales ya nos acostumbraron: millonarios laudos arbitrales perdidos y un servicio de malísima calidad sin cubrimiento, ni rentabilidades.

Señor Gerente, el funcionario público que omite la observancia de las reglas que rodean el negocio y que además supera estas reglas tomando acciones por fuera de ellas, infringe la ley. Como contratante usted está obligado a vigilar la prestación oportuna del servicio que acordó con los operadores; cuando usted deja de hacer las cosas que tiene que hacer y que en algún lado le dicen que tiene que hacer, y  cuando hace cosas que no le permiten los márgenes de las normas sino que las hace por su propia iniciativa, se excede. Ahí está el prevaricato, y yo se que usted me entiende.  

El escenario no puede ser más negativo, me refiero al suyo Dr. Antonio Granados. El Ingeniero Rodolfo Hernández ya le demostró su talante cuando en vivo y delante de los ciudadanos se atrevió a llamarlo negligente dueño de una burocracia redomada. Esta declaración aparte de ser inmoderada, se convierte en una prueba fehaciente en su contra que por seguro afectará las investigaciones que sus actuaciones, me imagino, motivaron en los organismos de control y que deben estar prontas de fallos condenatorios. Una vez se concluya que no hubo planeación suficiente y que esta  impacta los ingresos del sistema sin que se puedan controlar, y por tanto, se pone en riesgo su sostenibilidad, la extralimitación de sus funciones le pasará la cuenta cobro y en ese momento, interiorisará que está solo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.